viernes, 8 de junio de 2012



POR UN PAÍS MEJOR Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE ACOMPAÑEN NUESTRAS ESPERANZAS



Pamela Míñope Silva.
                                                                                                       U.N “Pedro Ruíz Gallo”                                                                                                                                                                                                                                                                                                          Lambayeque-Perú




Resumen:
Debemos apostar por el país que queremos porque es nuestro y porque sabemos con certeza que contamos con grandes capacidades nacionales para progresar con equidad, aunque todavía nuestras fortalezas estén dispersas. Nos merecemos un país mejor y medios de comunicación que acompañen nuestras esperanzas. Ese es el desafío. La corrupción persigue también desde los medios, pero dependerá de cada uno si es que se deja manipular. Los medios no por ser actores políticos y sociales, deben actuar en complicidad con los partidos o funcionarios, sino que debe mantenerse íntegro para servir a una sociedad tan vasta.

Palabras clave: medios, audiencias, libertad de expresión, justicia, verdad, solidaridad, política, veeduría ciudadana.

Desarrollo de contenidos
El medio de comunicación en nuestro país, debe constituir un bien público, más que un factor de goce para compensar una vida cotidiana casi siempre difícil de sostener. Así la demanda pasará por una resistencia significativa y más aún por una exigencia de calidad. En muchos casos, los públicos no reciben desde su infancia una significativa educación para la comunicación, pero los medios deberían, en cierto modo, hacerse cargo de ello, para lograr que éstos conozcan sus derechos en este campo.

Los medios deben conocer a sus audiencias más a fondo, hacer un estudio minucioso de ellas y no darle “lo que le gusta a la gente”, sino darle lo que la gente verdaderamente necesita, como por ejemplo; temas de interés social en donde ellas se sientan identificadas con los mensajes, debemos hacer que ellas sepan que el cambio empieza cuando ellas decidan hacerlo. Necesitamos medios que den todo su esfuerzo por desarrollar el país y por mejorar la situación de la sociedad. El derecho de ser mejores nos asiste a todos.
La veeduría se inserta en esas aparentes contradicciones entre el gusto y la aspiración de cambio de la ciudadanía, entre las ansias de ser reconocidos de manera visible y el conocimiento de sus derechos a la pluralidad, la verdad y la libertad de expresión. Tenemos que entender que estos son aspectos complementarios a la demanda y no opuestos. Además, a mi parecer, el gusto será una consecuenciade la transmisión de contenidos muy buenos, educativos, culturales y amenos.



El derecho a la  libertad de expresión debe primar en este campo de la comunicación, y no deberíamos confundirlo con el “derecho a la libertad de empresa” porque éste último es exclusivo de propietarios y gerentes, y sólo a veces de periodistas. Aquí el poder y la última palabra la tienen los empresarios y sus gremios nacionales y continentales, teniendo como su principal bandera la defensa del negocio, llevando así a grandes confusiones, haciéndonos creer que eso es lo único o el más importante de los derechos humanos que se debe defender desde el campo mediático, divorciándose de muchos otros tan o más trascendentales, como lo son los de justicia, verdad y solidaridad. Todos somos poseedores del derecho a la libertad de expresión, así como nos percibimos como sujetos que debemos recibir información del Estado. Digo pues, de que la comunicación nos debe unir y no separar subrayando privilegios. Ya que si buscamos un país mejor, tenemos que hacerlo entre todos. Para ello requerimos nuevos espacios de comunicación que lo posibiliten.



Debido a que la política se desinstitucionaliza como quehacer partidario sólido y democrático, y sus supuestos dirigentes pierden credibilidad aceleradamente ante la constatación de su ineficiencia, el enredo que mantienen con la corrupción y su carencia de liderazgo frente a la ciudadanía, ahora son los medios los verdaderos políticos del país quienes han absorbido la representación social que la política dejó de lado. Pero lo malo viene cuando los medios adquieren complicidad con los partidos, congresistas y funcionarios; lamentablemente muchos periodistas son colaboradores visibles de esta anomalía política y se mantienen en silencio. Las verdaderas radios comunitarias en este aspecto marcan una notada diferencia, porque muchas de ellas no se dejan absorber ni manipular por la política.
No podemos pasar desapercibido la Veeduría Ciudadana que es una gran propuesta de organización participativa sin militancia, basada en una voluntad ética por el cambio en los medios con un sentido democrático. Se busca y promueve la participación ciudadana pero no se irroga su representación. Este tipo de organización funciona con fluidez, tendiendo a forjar aliados, como si estuviese destinada siempre a crecer. Asimismo, genera confianza ya que está integrada por gente honesta que sabe del tema y tiene prestigio, sin ideología ni trabajo predeterminado, que de manera individual o colectiva les brindan asesoría e información.


Gracias a la ley de radio y televisión se puede resaltar la obligación que tienen los medios por  el respeto del horario familiar y la protección del menor, se legitimó la cláusula de conciencia para los periodistas, los códigos de ética son obligatorios para cada medio, se logró disminuir la apertura a la inversión extranjera y se limitó la fusión de empresas. Por primera vez en la historia del país se hizo presente la participación ciudadana, mediante la crítica y la propuesta, dejando de un lado la pasividad de simples consumidores. La importancia de la audiencia más allá del rating fue amplia e importante.
Si bien la ley aprobada no garantiza una mejor calidad comunicativa y ética de los medios, vale la pena que el Comité Consultivo esté integrado por quienes tienen capacidad y honestidad para cumplir su cumplimiento. No podemos permitir que la ley promulgada sea un fraude para los ciudadanos.
En términos éticos-políticos, la Veeduría optaría por dos líneas complementarias de trabajo: orientar la vigilancia de los medios hacia la fiscalización del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, y de los propios medios en el cumplimiento de la ley. Igualmente, el tema de los medios debe mantenerse en agenda, y todo lo que se produzca como información o reflexión debe publicarse y discutirse.
Para concluir tenemos que la más grande dificultad para la democratización mediática estría en la clase política, que no está dispuesta a pensar el proyecto país en términos comunicacionales y democráticos. No valoran la participación de los ciudadanos, tampoco se preparan y se informan sobre los temas que van a decidir.


Un tema central para trabajar con los partidos y los políticos es la oposición construida entre democracia representativa y democracia participativa. Más se trata de valorar su complementariedad. Frente a medios insensibles a los intereses de toda la sociedad, requerimos volver la mirada hacia la ciudadanía, potenciando su empoderamiento como públicos que exijan cambios en los medios y así avanzar aún más al respecto.
Debemos tomar en cuenta a lo empresarios y anunciadores con buenas intenciones, a organizaciones sociales, a instituciones de diverso tipo, a ciudadanos agrupados o no, a las universidades, pero siempre con un sentido de libertad, de tolerancia y de sentido ético.
La importancia de trabajar con el periodismo es casi una emergencia. Nos damos cuenta de la inexistencia de un movimiento vigoroso de periodistas independientes con roles públicos constantes. Conocer los medios por dentro es un gran aprendizaje para plantear la reubicación democrática de periodismo.

REFERENCIAS:

ALFARO, Rosa María. Hacia una nueva Ley de Telecomunicaciones y más allá de ella Medios de comunicación, ética pública y democracia. Lima, agosto del 2002.
CAMPS, Victoria. El malestar de la vida pública. Barcelona: Grijalbo, 1996.
LECHNER, Norbert. La conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado. Madrid, 1986.
MARTÍN BARBERO Jesús.  De los medios a las mediaciones. Bogotá 1998.
REY, Germán. Ver desde la ciudadanía. Observatorios y veedurías en medios de comunicación en América Latina. Buenos Aires,  agosto del 2003.

ENLACES:

http://www.rnw.nl/espanol/article/la-complejidad-de-los-medios

http://digitalpuntodoc.files.wordpress.com/2011/03/medios-de-comunicacion-y-sociedad-compleja.pdf

http://www.infoamerica.org/documentos_pdf/richeri01.pdf

VIDEOS:

http://www.youtube.com/watch?v=mgJwCnMa5Ks 

http://www.youtube.com/watch?v=J3gde1lPmgM&feature=relmfu

COMUNICACIÓN, CULTURA Y DIVERSIDAD INTERCULTURAL

                                                                                                 Pamela Míñope Silva.
                                                                                        Universidad Nacional “Pedro Ruíz Gallo”-                                                                                                                                                                                                                                                                                                             Lambayeque-Perú


Resumen:
La forma como se interactúa socialmente a través de internet, lleva a reformular los conceptos de comunicación, cultura y diversidad cultural. El internet se está convirtiendo en una muralla impenetrable para quienes no tienen los recursos tecnológicos. Estamos ante una nueva era, la era del acceso, y así como todo cambio en la sociedad evidencia un cambio en la cultura, a su vez significa un cambio en los individuos. Es importante que tomemos en cuenta las posibles transformaciones de la cultura desdelas nuevas tecnologías. El paso de la diversidad cultural a la diversidad intercultural considera el desarrollo mediático como oportunidad para transformar las prácticas comunicativas.

Palabras clave: comunicación, globalización, cultura, identidades culturales, internet, derechos humanos, diversidad cultural, intercultural.

Desarrollo de contenido
Gracias a la globalización vivimos en un mundo en donde ya no existen barreras ni límites para comunicarnos, donde nuestros cerebros absorben una ilimitada cantidad de información que llega a sobrepasar, en muchos casos, nuestra propia capacidad de asimilación. La tecnología ha llenado nuestros espacios libres en nuestra forma de vida y ha modificado nuestra manera de pensar y actuar frente a la gran mayoría de nuestros hechos cotidianos. Hoy en día, a través del internet podemos acceder a la información necesaria sin importar de lo lejos que provenga, gracias a este medio, es posible crecer culturalmente, conocer los distintos modo de pensary sentir, y nos concede la posibilidad de crecer, ampliar y desarrollar nuestros conocimientos y creatividad, ya que estamos en contacto con regiones del planeta, convirtiéndonos así en ciudadanos del mundo.




Asimismo, vemos que la globalización de la cultura también conocida comocivilización globalizada o aldea global deja de lado las tradiciones culturales, el folclore, las culturas autóctonas para producir un ensamblaje multicultural. Es decir, cuando equivocamos la noción de globalización anulamos la verdadera esencia del ser humano; esencia que no esmás que la diversidad y la diferenciación de cada hombre y mujer sobre la tierra.
Defendamos la globalización pero sin pérdida de identidad y defendamos todos los espacios independientes para el desarrollo de la razón y el espíritu porque nos conceden una participación activa entre las diversas comunidades culturales. No dejemos que los espacios de cultura, en tantos ámbitos de mediación, se conviertan en un universo d redes que permita ampliar la brecha entre países desarrollados y subdesarrollados.



Siempre debemos mantener nuestra identidad cultural, aquella representación intersubjetiva, compartida por una mayoría de los miembros de un pueblo, que constituyen un sí mismo colectivo no puede verse afectada por los cambios actuales. Sería muy bueno que lo países desarrollados no sigan convirtiendo el proceso de globalización en la privación de la identidad de aquellas culturas que le son desconocidas.
Por otro lado, se cree que en los últimos años se han practicado aberraciones inhumanas que agreden la integridad física y las condiciones elementales de desarrollo de la dignidad de los menores de edad, éstos se fundamentan en costumbres ancestrales asociadas con prejuicios religiosos. Es inminente que se pongan límites a este tipo de singularidades culturales que violan en nombre de la tradición los derechos humanos.
Si l cultura es una “condición esencial” de la naturaleza del hombre entonces la costumbres y factores culturales deben preservar la integridad humana. Los derechos humanos deben estar por encima de la tolerancia y el multiculturalismo.
“Sin cultura no hay hombres”, escribió Geertz, pero podemos completar esta expresión afirmando que sin dignidad no hay humanidad ni cultura.
Por su parte, en estos tiempos de globalización mediática, sociedades multiculturales, redes sociales, diversidad cultural, crisis económicas, movimientos y conflictos se plantea el objetivo intercultural en l sentido amplio del término, que no es más que el de articular mecanismos para un adecuado conocimiento del otro que se torne en reconocimiento recíproco, un conocimiento que comprende de manera simultánea, educación y comunicación.
Desde tiempos atrás el concepto de diversidad cultural se estudia vinculado con la emergencia de la inmigración y la movilidad internacional, sociedades  en movimiento y sociedades en conflicto. Además, sabemos que la diversidad cultural no puede ser analizada con las mismas variables en unos espacios que en otros.
Uno de los aspectos en los que hay que avanzar es en el pasado de la diversidad cultural a la diversidad intercultural. Ya que la diversidad cultural es un diagnóstico de la variedad de culturas presentes a escala global, y la diversidad intercultural es oportunidad para reflexionar y buscar los medios para que el diálogo intercultural y el diálogo entre ciudadanos fortalezcan el respeto de la diversidad. Mientras que la diversidad cultural es yuxtaposición, convivencia y remite al conocimiento; la intercultural es comunicación entre culturas, intercambio y reconocimiento recíproco. Así tenemos, que en la primera se acentúa la visibilidad, mientras que en la segunda se busca la profundización.
Entre los argumentos favorables a la diversidad intercultural podemos notar uno de carácter intrínseco, ya que la pluralidad es enriquecedora; un argumento identitario, que favorece los valores culturales inherentes; un argumento democrático, en el sentido de igualdad de oportunidades; un argumento social, desde el punto de vista d la integración y l solidaridad y, finalmente, un argumento de la no discriminación.
Trabajar para la interculturalidad, la educación y la comunicación intercultural no sólo implica a las instituciones públicas, y a los profesionales, sino también a los medios con principios éticos, contrarios a la discriminación, con la incorporación de buenas prácticas.


Para promover una comunicación intercultural desde el ámbito del periodismo, debemos procesar las informaciones a partir de los detectores de ruidos interculturales. El primer detector es de la asociación temática para determinar con qué tema se asocia a los grupos minoritarios. El segundo es el de la nominación, si se nombra al grupo, si se generaliza la identidad, dentro de las prácticas del etiquetaje. Un tercer indicador se sitúa en la utilización de expresiones populares, recursos léxicos o comparaciones que negativizan al diferente. Para mejorar el tratamiento informativo, hay que pluralizar las fuentes. También los movimientos sociales y colectivos ciudadanos, que denominamos “voces de la sociedad”, pueden establecer sugerencias y recomendaciones para un tratamiento más preciso y socialmente responsable.
Para finalizar, el objetivo del periodista es que la comunicación sirva para generar un mejor diálogo entre los actores de la sociedad. Y busca dar una visión más amplia que ayude a la construcción de una sociedad más inclusiva.
Con todo lo anteriormente expuesto, es fundamental precisar que no equivoquemos el concepto de globalización, ya que ésta puede ser un arma muy poderosa en la construcción de conocimientos nuevos, pero a la vez, si no se emplea bien el término puede acabar aniquilando la verdadera esencia del ser humano.
Promoviendo la cultura y desarrollando la educación podremos darles a las familias aquellas herramientas que les permitan tomar sus propias decisiones.
Debemos avanzar un paso: de la diversidad cultural a la diversidad intercultural, ya que ésta última nos va permitir articular mecanismos para un adecuado conocimiento del otro que se torne en reconocimiento recíproco, un conocimiento que comprende de manera simultánea, educación y comunicación.

REFERENCIAS:
GARCÍA CANCLINI, Néstor. Diferentes, desiguales y desconectados. Mapas de la interculturalidad. Barcelona: Gedisa.
MARTÍN BARBERO, Jesús. De los medios a las mediaciones. Convenio Andrés Bello. Bogotá 1998.

http://www.youtube.com/watch?v=vRJ4lKc_7O4

http://www.youtube.com/watch?v=lY9QQKNKEcc&feature=fvwrel