EL LENGUAJE DE LA RADIO
RESUMEN:
El lenguaje en la radio tiene que ser directo, concreto,
sencillo y asequible, lo que no quiere decir pobreza de lenguaje. Es así
porque, de una parte su mensaje se dirige a millones de personas
simultáneamente, es decir, a una masa heterogénea, pero además porque lo exige
la fugacidad del mensaje radiofónico. De no cumplirse estas peculiaridades
jamás se puede hablar de mensajes eficientes. No debemos escribir para que nos
lean, hay que hacerlo para que nos escuchen, muchas veces bajo circunstancias
adversas. Lamentablemente existen a redactores de prensa que copian casi
textualmente despachos noticiosos, lo que implica que el oyente no entienda
porque no tiene la oportunidad de escuchar nuevamente lo que le han dicho.
PALABRAS CLAVE:
comunicar / intercambio / signos sonoros / ruido / efectos sonoros/
música / palabra / silencio /imaginación
Comunicar es compartir algo y lo que se comparte es el
mensaje. Un mensaje que pasa de "E" a "R", de alguien que
lo emite a alguien que lo recibe. La comunicación siempre tiene dos puntas.
Igual que en cuestiones eléctricas, se requieren dos polos para hacer contacto
y liberar energía.
Para que llegue lo que se quiere comunicar desde el emisor
hasta el receptor tenemos que codificar nuestras ideas y deseos para poder
comunicarnos. Es decir, necesitamos convertirlos en signos materiales.
Un idioma es un código, un sistema de signos convencionales
que materializa nuestros pensamientos y emociones, que traduce las ideas
elaboradas en el cerebro, a través de las cuerdas vocales, en señales audibles
para que otro ser vivo pueda recibirlas y decodificarlas.
En el punto de llegada se da el proceso inverso: hay que
desenvasar las ideas, descifrar los signos captados por esos cinco radares que
llamamos sentidos. Para ello necesitamos un código común entre emisor y
receptor para asegurar la transmisión del mensaje.
El lenguaje verbal no es, ni mucho menos, el único código
que empleamos los humanos para comunicarnos. Nuestras relaciones están repletas
de otros signos que pueden resultar incluso más audaces y expresivos. Pero,
Como nuestro medio de comunicación es la radio, nos concentraremos en los
signos sonoros.
Muchas veces existen fallas, equívocos y tergiversaciones en
la transferencia de un mensaje. Esto se debe a múltiples causas. Desde
complicaciones técnicas hasta diferencias culturales y enredos sicológicos.
Todo aquello que interrumpe o altera la correcta comprensión del mensaje le
llamamos ruido.
La comunicación radiofónica tiene muchas etapas y en todas
ellas hay posibilidad de ruidos. Desde la peor pronunciación, la voz
entrecortada o sin volumen; la baja calidad del micrófono; hasta el ruido
proveniente de un equipo receptor más o menos defectuoso y la sordera de quien
escucha hasta el alboroto del lugar donde está sonando el receptor. Además, nos
enfrentamos con los mayores desafíos de la comunicación, con otra fuente de
ruidos que ya no son físicos ni técnicos, sino culturales.
Cuando no compartimos el mismo código, el mismo idioma, y no
se logra una primera sintonía cultural. Cuando empleo términos que el otro no
entiende, hago ruido. La comprensión de un mensaje está dada por algo previo,
aún más fundamental: las experiencias vividas, la situación concreta de esta
persona, mi yo y sus circunstancias.
La comunicación es mucho más que una simple transmisión de
mensajes. Aun evitando todos los ruidos en todas las etapas del proceso y
asegurando que el mensaje llegue lo más transparente posible al receptor, éste
lo interpretará a su manera, le dará un sentido subjetivo. Un sentido que no
coincidirá necesariamente con el que pretendió el emisor. Cada persona es un
mundo, como dicen. Y desde ese mundo elabora el mensaje que envía o reelabora
el que recibe.
Evitando ruidos, nos aproximaremos al significado del
mensaje, para ello es necesario intercambiar con el receptor sus opiniones, sus
valoraciones personales, y sus verdades. En la coincidencia de significados y
la diferencia de sentidos radica precisamente la enorme riqueza de la
comunicación humana.
También es imprescindible, el interés que el mensaje
despierte en el receptor. No basta salir al aire si no tenemos oyentes, si los
posibles receptores no tienen ganas de oír lo que decimos. En realidad, la
mayor fuente de ruido está en el mismo emisor, en la actitud con que enfrenta
la aventura de comunicar y comunicarse. Antes de conocer los formatos, las
técnicas, antes de aprender el lenguaje radiofónico, antes incluso de
preocuparme por los contenidos del programa, tengo que sentir un vivo deseo de
relacionarme con el otro, de ganarme su confianza. Esto supone desdoblarme,
salir de mí y de mis códigos, para apropiarme del lenguaje y el humor y la
manera de ser del público, para repensar toda mi emisión desde la perspectiva
de la recepción. Sólo así podré captar el interés del oyente y mantenerlo.
La radio es sólo sonido, sólo voz. Pero una voz triple: La
voz humana, expresada en palabras; la voz de la naturaleza, del ambiente, los
llamados efectos de sonido, y la voz del
corazón, de los sentimientos, expresada a través de la música. Algunos efectos
transmiten emociones intensas. Pero lo más propio de los efectos de sonido
consiste en describir los ambientes, pintar el paisaje, poner la escenografía
del cuento, hacer ver con el tercer ojo, el del espíritu. Los efectos van
directo a la imaginación del oyente.
¿Y la música? Lo más propio del lenguaje musical es crear un
clima emotivo, calentar el corazón. La música le habla prioritariamente a los sentimientos del oyente. En cuanto a la
voz humana, ésta es la más transparente: informa, explica, dialoga, acompaña
conversando. Hace avanzar el debate periodístico o la trama de la novela. La
manera de decir, el tono de la voz, irá más o menos cargado de emoción. Sin
embargo, entre las tres voces del lenguaje radiofónico, es la palabra la que
más se dirige a la razón del oyente. La generadora de ideas.
Imaginación,
emoción, razón. Especificidades
de cada voz radiofónica. Tres códigos complementarios con los que podemos
aproximarnos al receptor en su totalidad.
Pese a la opinión que pueda tenerse, tal y como hemos
mostrado, la radio es algo más que un mero vehículo de la palabra hablada. Una
transmisión de un diálogo natural no supone lenguaje radiofónico pues, como
hemos visto , son muchos los elementos y factores que entran en juego en el
lenguaje radiofónico y es el correcto empleo de estos elementos que forman el
código radiofónico lo que posibilita la comprensión completa del mensaje . Al
igual que otros medios de comunicación como el cine, la radio ha desarrollado
con el paso de los años un lenguaje de comunicación propio y específico, que
puede compartir algún aspecto con muchos otros, pero que fundamentalmente es
característico de este medio.
REFERENCIAS:
ARNHEIM Rudolf; Estética radiofónica. Gustavo Gili,
Barcelona, 1980, pág 21.
CEBRIÁN HERREROS Mariano; Información radiofónica. Síntesis,
Madrid, 1995, pág. 364.
KAPLÚN Mario; El comunicador popular. CIESPAL, Quito,1985,
pág 119
KAPLÚN Mario; Producción de programas de radio. Ciespal,
Quito, 1978, pág. 86.
MATA, María Cristina; Lo que dicen las radios, ALER, Quito,
1993, pág. 21.
ENLACES:
http://suite101.net/article/la-radio-y-su-lenguaje-a62646
http://html.rincondelvago.com/el-lenguaje-radiofonico.html
http://www.radiocubana.cu/index.php/manual-online-de-realizacion-radial/97-capitulo-ii-definiciones-y-caracteristicas/2469-acerca-del-lenguaje-en-la-radio
AUDIO:
http://www.youtube.com/watch?v=UMQtrEKq-go
http://html.rincondelvago.com/el-lenguaje-radiofonico.html
http://www.radiocubana.cu/index.php/manual-online-de-realizacion-radial/97-capitulo-ii-definiciones-y-caracteristicas/2469-acerca-del-lenguaje-en-la-radio
AUDIO:
http://www.youtube.com/watch?v=UMQtrEKq-go
VIDEOS:


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